Milo Jofré baila las penas en «Cantimplora», un pop de raíz flamenca que adelanta su segundo disco

Entre la melancolía y el baile, el joven músico chileno se desahoga en una canción con pulso atresillado y estética pop. Producido junto a Camilo Artigas y masterizado por Francisco Holzmann, el single anticipa un álbum de historias pequeñas y experiencias comunes, donde el movimiento se vuelve clave para atravesar los vaivenes emocionales.

Un mar entero de tristeza dentro de una cantimplora. Con esta imagen de naufragio emocional, Milo Jofré entrega pistas del universo melanco-luminoso que marcará la pauta de su segundo álbum, un trabajo que promete profundizar en una faceta más introspectiva y bailable del joven compositor que debutó en 2023 con el álbum ‘Sinónimos’

Con un pie en el folclore español y otro en el pop, «Cantimplora» toma lo mejor de los dos mundos. Un pulso atresillado se encuentra con una melodía enigmática y bloques de sintetizadores para dar vida a un relato sobre el cansancio y el agobio; una historia que a nadie le es ajena y que encuentra en el movimiento y en la producción contemporánea una forma de sostenerse. 

“La canción habla de esos momentos en los que uno se pierde de sí mismo, como cuando atraviesas un tiempo de abandono, de noche larga. La imagen de la cantimplora viene de ahí: de cargar con lo que uno va acumulando, la pena, el cansancio…”, explica Milo sobre el trasfondo del single que, pese a su carga emocional, invita al baile.

Como evocando la belleza de perderse para encontrarse en el ritmo, «Cantimplora» también funciona como una invitación a habitar ese umbral donde el día se rinde ante la noche. «Es un poco la banda sonora de ese momento en el que la energía cambia y uno empieza a soltarse un poco. Ese paso hacia lo oscuro, cuando sube cierta locura», reflexiona.

Inspirado por la fiesta y la soledad de los bares, el músico conecta con su propia biografía: nacido en Barcelona pero criado en Chile, Jofré rescata esos sonidos callejeros de España y los procesa bajo un filtro pop actual, citando referentes como «El Mal Querer» y «El Madrileño».

«Cantimplora» estuvo guardada por casi dos años antes de encontrar su forma definitiva en el estudio. Con una producción a cargo de Camilo Artigas y la masterización en manos de Francisco Holzmann –dupla que ya trabajó con el artista en «Óxido»primer adelanto del próximo álbum,  la canción delinea la identidad sonora y la intención comunicativa que tendrá el LP. 

«Siento que este tema resume muy bien el universo del disco. Es una historia pequeña, íntima, y al mismo tiempo creo que cualquiera puede reconocerse en ella. Esa poesía personal con un sonido decididamente pop estará muy presente en todo el disco», adelanta sobre el set de canciones que verá la luz hacia finales de este año.  

La nueva entrega de Milo Jofré se acompañará de un videoclip que explora la espontaneidad de la danza a través de siluetas. Este 20 de mayo a las 20:00 horas, a través de su canal de YouTube, el cantautor estrenará una pieza construida a partir de un sencillo registro casero en el que se lo ve contando una historia entre luces y sombras, entre baile y emoción, confirmando que es en esa aparente contradicción donde su música encuentra su verdad.

La canción melódica como bandera: Dame un cuchillo estrena su primer LP homónimo

Tras liberar dos singles que dejaron en evidencia su versatilidad sonora, el nuevo quinteto santiaguino presenta un álbum debut de ADN pop-rock latino, en el que ocho canciones se abren como postales de emociones cotidianas, entre dudas, aprendizajes, búsquedas personales y esperas de micros que nunca llegan.

El pop como espacio de exploración personal y musical. La canción melódica como bandera para reconocer, habitar y compartir la intensidad de las emociones que sentimos mientras caminamos por una ciudad dueña de una prisa vacía. En ese universo se mueve Dame un cuchillo, banda formada en 2022 que hoy presenta su primer LP homónimo: ocho canciones atravesadas por la sensibilidad urbana, el pop-rock latino y una colección de escenas cotidianas marcadas por la búsqueda, la confusión, el movimiento y los anhelos.

Grabado en Santuario Sónico junto a Diego Gilabert y Aure Quintanal, el álbum –financiado por el Fondo de la Música 2025, del Ministerio de las Culturas de Chile– es un registro de la combinación de experiencias que unen no solo a Katerine Muñoz, Patricio Araya, Gonzalo ArayaJosé Peralta y Joaquín Peralta, sino a toda una generación de jóvenes que buscan entender quiénes son en medio de esta multitud.  

«Eel disco aparece el paso del tiempo, el avance de la vida y lo que va sucediendo en ese recorrido. En ese sentido, las canciones terminan funcionando casi como un diario de vida», explican desde la agrupación, y destacan que «las composiciones beben de fuentes literarias: la letra de «Círculo» es una adaptación libre del poema de Pablo de Rokha del mismo nombre; «No me interesa» nació de un fragmento del libro Animal doméstico de Andrea Alzati, y el coro de «Futari» se construye a partir de versos de Michel Houellebecq».

Entre libros, melodías que son herencia de almorzar cuando niños con la radio encendida y reflexiones sobre la vida misma, el debut deDame un cuchillo abarca una variedad de sonidos que se corresponden con la multiplicidad de inspiraciones y referencias que los han marcado individual y colectivamente. «Abordamos el pop desde un lugar marcado por la escena chilena de inicios de los 2010. Javiera Mena, Dënver, Teleradio Donoso, Primavera de Praga y las bandas que, en ese mismo tiempo, se articularon bajo el alero de Sello Cazador. Ese pop/rock alternativo aparece de forma natural en nuestro sonido y se manifiesta –en mayor o menor medida– en las canciones del disco«, señalan.

Pop sin límites, con un sonido clásico de banda pero lleno de elementos que lo llevan hacia el siguiente nivel. Arreglos de cuerdas grabados por Danka Villanueva y vientos por Felipe Cadenasso, aparición de un mellotron por Diego Gilabert, bajos grooveros, suaves guitarras y melodías cálidas que remiten a las mejores baladas, son los recursos con los que la banda santiaguina construye un universo elegante y nostálgico que deja entrever el coraje de crecer.

«Me gustaría que alguna de las canciones del álbum sirva como una especie de curita para lo que sea que estén enfrentando. Es muy fácil sentirse solo o pensar que nadie entiende lo que uno vive internamente, pero no es así: siempre hay alguien que puede empatizar con lo que sientes. Con que esa conexión la experimente aunque sea una persona escuchando el disco, me doy por pagada», confiesa Katty –alias Filomena Cuchillo–.

Tender una mano o regalar un disco puede ser, muchas veces, lo mismo. En su primer set de canciones, Dame un cuchillo, con su poesía introspectiva, navega entre el desencanto frente a una vida prometida y la búsqueda persistente de sentido en medio de la repetición, pero también abre un espacio de contención y empatía; un lugar para compartir la fragilidad y la incertidumbre, para estar juntos en el espiral que significa encontrarse.

Cartas, dados y restricciones: Tunacola lanza «La Borrachera Dulce», un disco creado a partir de su propio juego musical

Un juego, un método, una forma de explorar universos musicales, influencias y experiencias. Richi Tunacola ideó La Casa Iluminada, un tablero que entrega instrucciones para la composición y que dio origen a su nuevo disco: 11 canciones nacidas desde la restricción y el azar, que salen del estudio en una gira que contempla Valparaíso, Concepción, Chillán, Pichilemu, Matanzas y Santiago durante mayo y junio.

¿Obedecerías las reglas que te da un tablero para crear música? El proyecto chileno liderado por Richi Tunacola, alias de Ricardo Luna, lo hizo. La composición y producción de su quinto disco «La Borrachera Dulce» fue fuertemente influenciada por un juego de creación propia llamado La Casa Iluminada.

Es un nuevo título en la carrera del proyecto activo desde el 2011, pero también es la primera entrega usando este método. Durante meses, Tunacola tiró dados y cartas hasta dar con 11 tracks que conforman una experiencia diversa en estilos.

«Cada canción nació siguiendo las instrucciones del tablero que restringe lo que tienes que ir haciendo mientras compones. Muy pocas cosas estaban decididas de antemano y eso explica por qué el disco suena como suena: hay piano instrumental, hay rock & roll, hip hop, una balada con cuarteto de cuerdas, bossa nova. No es un disco de un género, es un disco de un método; y eso, en vez de hacerlo caótico, lo hace honesto. Cada canción llegó desde donde el juego la mandó», explica Richi.

«La Borrachera Dulce» surge de una de las islas que presenta el tablero, compuesto por varias de ellas que van condicionando el estado anímico/sonoro en el que se compone. «El disco está sujeto al vaivén emocional de las mareas, por eso empieza arriba, con el optimismo de una mañana soleada, pero después de la euforia rabiosa, llega a lo más tímido y melancólico, y termina declarando que la vida es una fiesta igual», agrega sobre un resultado que cuenta con una visión completa de su autoría: procesos, composición, mezcla y mastering.

El mismo sistema es la principal inspiración. La Casa Iluminada funciona como una máquina de decisiones. Más que discos, acá las referencias fueron las restricciones que el tablero impuso.

«El método sí tiene algunas influencias claras, como las Estrategias Oblicuas de Brian Eno, el sistema de composición del I-Ching desarrollado por John Cage, y otros métodos del colectivo Fluxus», señala.

«Samplea de la radio» es una de las órdenes que puedes recibir. La gracia de una instrucción es que cada quien interpretará y ejecutará el pedido desde su ángulo.

Lo que plasmó Tunacola es el reflejo de sus universos musicales, guiados por La Casa Iluminada. «Lo que importa es la música que nos vamos encontrando, jugada tras jugada, hasta que no te das cuenta y ya tienes una canción armada (…) Se trata de valorar el proceso por sobre el resultado, lo que finalmente provoca un mejor resultado», reflexiona Richi.

«La Borrachera Dulce» podrá ser conceptual y experimental, pero suena a la esencia del proyecto. «Hay paisajes instrumentales, guitarras afiladas. Hay textura puras y hay pop bailable con hooks». Porque en lugar de empezar a repetir fórmulas y atajos, Richi se reencantó con el proceso apostando a salir del confort formulaico, a hacer uso del conocimiento amplio de instrumentos y técnicas que obtienes cuando ya grabaste otros cuatro larga duración.

«Enamorarse del proceso es esencial, si no atravesar una carrera artística con todos sus desafíos y precaridades se hace imposible, se te van las ganas”.

Post punk, piano, funk, canciones-canciones, música de computadora y de partituras. «La Borrachera Dulce» es el movimiento final, la fotografía que logró plasmar Richi de esta primera isla, que más que abrir una nueva era, devela formas de entender trayectos, tal como evoluciona el día hacia la noche con el paso de las horas. Tunacola comparte los aprendizajes y canciones que obtuvo de La Casa Iluminada en una gira que saca el método del estudio.

Con pasos por Valparaíso, Concepción, Chillán, Pichilemu y Matanzas durante mayo, más un concierto en Santiago programado para el 19 de junio en Club Subterráneo, los shows prometen intenciones musicales de fiesta y desenfreno; bailar, entregarse y perderse hasta que sea hora de conocer una nueva isla.

Gabriela Arcos regresa al indie folk con «Atte.», canciones como cartas en un esperado segundo disco

Mensajes que no llegan a destino, hasta hoy. Más honesta y enredada que nunca, la chilena retorna a su sonido madre en una placa que bebe de Bob Dylan y Taylor Swift, haciendo gala de las intenciones poéticas que acompañan su aplaudida carrera. 

Dicen que escribir alivia el corazón y el espíritu. Las letras se quedan con el peso del alma, liberándonos de él como si fuese magia; ¿será por eso que escribir cartas ha sido tan importante para la humanidad? 

Gabriela Arcos, destacada artista chilena que irrumpió en la música en 2021 con el EP «a solas», seguido de una consolidación con el debut en larga duración «quién llama a esta hora» (2023), retorna a la melancolía folk de sus primeros estrenos tras varios años de exploración en el rock alternativo. 

El dolor y abandono, pero también la esperanza, construyen «Atte.», un segundo álbum percibido como un compilado de cartas para fugar y contar lo que se tiene dentro.  

«Este fue un disco sin nombre por mucho tiempo, al contrario de como ha pasado otras veces. Esta vez tenía tanto que decir que sólo escribí las canciones, y una vez enfrentada a ellas, me di cuenta que eran cartas o mensajes que no me atrevo a mandar. Si no me atrevo o no quiero sigue siendo la pregunta principal. Más que historias desde un punto de vista narrativo, me parece que son una colección de imágenes de breves momentos que ocurren dentro de una sola gran historia», adelanta la artista sobre los 10 tracks.

Entre la poesía de Wislawa Szymborska, letras de Bob Dylan y Taylor Swift, el country de las pop stars anglo y títulos como «Kansas Anymore», «The Secret of Us» y «The Freewheelin’ Bob Dylan», se fue gestando un trabajo de indie folk producido por Lia Lara, con colaboración de Nando García, Fresco Fresco y Javier Barría

Dicen, también, que la escritura no es solo para una. Arcos ofrece historias personales para que podemos abrazar hasta hacer propias, encontrando en ellas compañía, comprensión, incluso esperanza.

«El primer disco lo hice con más humor, como si estuviese jugando a ser música. Ahora sentí un peso diferente. Un peso que me pongo yo misma. En el primero conté historias de todos los amores que había tenido hasta la fecha –algunos vergonzosos, dolorosos, tragicómicos–. En «Atte.» no había ya nada más que contar que lo que estaba viviendo, y todas esas pintas de humor que pudo tener el anterior, gracias al tiempo de procesamiento y evolución personal, ahora no fueron posibles», confiesa. 

Así, terminó con una entrega triste, enredada, enojada, pero llena de fe en varios pasajes. El desamparo y la vulnerabilidad suenan poderosas mientras Gabriela va sanando hasta compartir el resultado. 

«Creo que hay algo muy lindo en recibir las historias y anécdotas de desconocidos que se vean reflejados en esta música que no tiene nada que ver con lo que ellos viven. El sentido de comunidad que eso genera me entusiasma», profundiza sobre el imaginario que tiene una premisa clara: no hay dolor que dure para siempre, y cuando deja de doler, ya no hay más amor para dar. 

Guitarras, baterías, pianos, banjo, mandolina, trombón y una voz que supera pudores para ofrendar compañía. «Atte.» es un segundo LP, pero también es la carta abierta que Gabriela Arcos tiene para regalar a quien quiera oficiar de remitente.

Canciones para encontrarse: Max Tupper presenta «Hallazgos» en Sala Master

El músico chileno presentará oficialmente su álbum debut el viernes 29 de mayo a las 19:00 horas en Sala Master. El concierto, que contará con invitados sorpresa y la apertura de Benja Mula, se anticipa como una celebración del error como aprendizaje, la música como brújula personal y el encuentro en vivo como espacio para sentir y conectar colectivamente. Las entradas ya están a la venta a través de PortalTickets.

Un hallazgo es el resultado de una búsqueda. A veces inconsciente, a veces más planificada, encontrar algo implica recorrer caminos inciertos, equivocarse, insistir y descubrirse, entre respuestas y nuevas preguntas. 

Max Tupper, músico y cantante chileno, atraviesa esta idea en su primer LP, «Hallazgos», álbum de diez canciones que estrenó en plataformas digitales en junio del año pasado y que cuenta con colaboraciones de Chinoy, Laró, China Elphick y Vicente Cifuentes.

Hallazgos comprime un período de búsquedas y encuentros. Casi todos los hallazgos que hice con este disco tienen que ver con mi historia personal y colectiva, con maneras de conocerme mejor y de encontrar un ‘yo’ con el que cada vez estoy más de acuerdo”, cuenta Max sobre el sentido del álbum que retrata un proceso de transformación, aprendizaje y autoobservación.

Influencias de la nueva canción chilena y la trova cubana, junto a las inspiraciones de artistas latinoamericanos actuales como Jorge Drexler y El David Aguilar, se cruzan con arreglos cercanos al jazz, el rock y la balada, haciendo de la primera placa de Tupper una obra íntima y diversa que será presentada en vivo en su totalidad y con banda completa por primera vez el viernes 29 de mayo a las 19:00 horas en Sala Master (Miguel Claro 509, Providencia).

“Hoy siento que las cosas tuvieron su tiempo perfecto. Estoy mucho más preparado para entregar un show interesante que hace un año. Más que presentar un disco, quiero que sea un espacio para sentir y conectar», detalla sobre el show en el que lo acompañarán Claudio Rojas en guitarra y dirección, Diego Álvarez en bajo y guitarra, Jorge Zúñiga en batería, Diego Holzapfel en coros y Sergio Quijada en trompeta.

Como una búsqueda solitaria que deviene en experiencia colectiva, el concierto de Hallazgos’ se abre como una oportunidad para darle espacio a la emoción y al encuentro con uno mismo y con otros a través de canciones que invitan a mirar hacia adentro, compartir lo vivido y abrazar nuevas preguntas. “Quiero que vivamos un momento de ternura, de amor, y también que nos conectemos con la crítica. En un tiempo tan agitado, me gustaría que esa noche sea un espacio para compartir”.

Las entradas para el debut de Max Tupper en Sala Master ya están disponibles a través de PortalTickets y fluctúan entre los 10.000 y 15.000 pesos chilenos.