Un LP radical. Un universo expansivo de aprendizajes, rabias y resistencias, con colaboraciones de Javiera Electra, la flautista de flamenco Trinidad Jiménez, Pancho Sazo y Trío Esmeralda. Un giro hacia la estridencia que alza a la agrupación como uno de los nombres más artísticamente crudos de su generación, que será presentado en vivo el 27 de agosto en Club Subterráneo.
No es una enfermedad, es una señal que da el cuerpo cuando combate algo. Una alerta que eleva la temperatura, que incluso puede hacerte alucinar. María Segú tuvo la necesidad de imaginar otros futuros; de ellos vino la distopía, la furia y lo colectivo, que hoy entrega junto a Jorge Vargas y los hermanos Camilo y Gaspar Aliaga.
María y los Templos estrena su segundo disco de estudio titulado “Fiebre”, un álbum que transita poderoso hacia el rock y el folclore, con la estampa autoral, poética y visceral con la que irrumpieron en 2023 con el debut, «La Prenda». Tres años más tarde, se desprenden del misterio y la solemnidad para vociferar verdades de forma explícita y arrojada.
Entre canciones de Sonic Youth, Charly García, Fulano y Massive Attack, y películas de Lucrecia Martel y Katsuhiro Ōtomo, la agrupación se dedicó a crear loops y repetir acordes para acompañar historias de criaturas del futuro, con realidades que como humanos aún desconocemos. Seres que «experiencian la devastación, la desolación, el encuentro humano, erótico, triste, tierno, y hasta una especie de redención o salvación, como pasa en ‘El otro lugar que somos’, junto a Pancho Sazo», dice la artista.
El fundador de Congreso es la única voz masculina que escuchamos en «Fiebre». «Resultó muy paternal. Quería decir en esa canción: estamos todos aquí, todos sanos y salvos. Un poco asumiendo que el resentimiento hacia las masculinidades, que atraviesa gran parte del disco, tiene que trascender de alguna manera, situarse en otro lado, reintegrar la sensación del colectivo, de lo colectivo verdadero. Grabar con Pancho se me quedará en el corazón el resto de la vida. Escuchar su voz en una canción mía es una de las cosas que me hace sentir más honrada».
Además de Sazo, la placa cuenta con Javiera Electra en ‘La Audacia’, sencillo «un poco errático que habla de erotismo, que quería que tuviera dos voces de mujer y que contara con ese gruñido precioso que hace Javi, sumado a su vibrato tan dramático». ‘La Estrella’, suma a Trío Esmeralda, quienes potencian en clave bailable “el intento un poco insólito de sostener esa idea de que somos personas únicas y especiales, que nos alimentan tanto cuando somos niñas. Siempre quise que hubiera una canción con tambores tipo Totó la Momposina, pero en este caso, medio villera».
Para ‘Margaritas’, escuchamos a un grupo de músicos de la escena valdiviana: las bandas Enmono e Incendio Intencional, la cantautora Baluente, entre otros, encargados de elevar una historia coral envolvente. El sencillo que acompaña al lanzamiento es ‘Suspensión’, uno de los puntos más altos del disco.
«Se trata del sacrificio que tuvimos que hacer las mujeres aún siendo niñas para convertirnos en adultas. El tema duele pero no es derrotista, dice que no hay que esforzarse demasiado en sostener lo que nos importa, no hay que sostener nada, todo lo que nos llena está ahí con nosotros». Y para acompañar el sentir, invitó a la flautista de flamenco Trinidad Jiménez, a quien conoció en Alemania cuando la banda viajó por primera vez a tocar fuera de Chile.
Entre el crecer y las ironías de lo absurdo que vamos identificando en ese proceso –representadas en canciones como ‘Melancolías’ o ‘Ingeichment’–, María y los Templos nos deja entrar en su «Fiebre», una construcción que los encuentra más grandes y maduros.
«Estamos aprendiendo que la idea musical abarca muchísimo más que el sonido. Todo lo que cuento aquí y todo lo que bajo a imágenes, sensaciones, colores y relatos, parte desde el desarrollo de universos. Y estamos fascinados con eso. Como banda tenemos más claro nuestro sonido. Salimos de la zona de confort de manera honesta, pura y temeraria. Un segundo disco es mucho más como un manifiesto que el primero, no tengo ninguna duda de que “Fiebre” no es la excepción», agrega Segú.
Nada ni nadie nos asegura que el futuro será brillante. Ni siquiera se puede afirmar que habrá uno. Pero en la imaginación febril de María, podemos explorar las emociones que nos llevaron hasta el hoy, estos días que alguna vez fueron nuestro futuro. Hacerse mujer, perder, querer y repeler; también soltar, admirar, llorar, saber qué atesorar: pensar qué te quieres llevar contigo si es que un mundo post-apocalíptico amenaza con llegar.
Por mientras, tenemos las canciones. Y las tenemos en vivo. «Fiebre» será presentado el 27 de agosto en Club Subterráneo en un concierto multidisciplinario imperdible. Una fecha que abre una serie de presentaciones a realizarse durante este 2026, tanto en Chile como el extranjero.
«Estamos trabajando con gente del teatro y de la música. Creo que quienes escuchen el disco, querrán ir. Quiero que sea un momento colectivo. Quiero que el álbum y el concierto sean de todos, alimentar este universo y engordarlo hasta lo que más me permita el cuerpo. La música nueva tiene unos pasajes tan bacanes. Creo que van a bailar, a cabecear, se van a emocionar. Está hecho para pasarlo bien, y ante todo, para que su imaginación lo pase bien», concluye extendiendo su invitación a la fecha que ya tiene sus entradas por Ticketplus.